El Valor de Soltar y Abrirle la Puerta a lo que Viene

Cada comienzo de año me invita a hacer una pausa consciente. No una pausa superficial, sino una de esas que se sienten en el pecho, donde una respira hondo y se pregunta con honestidad: ¿cómo llegué hasta aquí? Comenzar de nuevo no es simplemente cambiar el calendario, es una decisión interna. Es mirar el pasado con respeto, sin negar lo vivido, pero también sin permitir que siga gobernando mis pasos.

He aprendido que muchas veces entramos a un nuevo año arrastrando cargas viejas: culpas que no sanaron, conversaciones que nunca se cerraron, miedos que se instalaron sin permiso. Y así, sin darnos cuenta, pretendemos construir algo nuevo sobre un suelo cansado. Empezar de nuevo requiere valentía, porque implica reconocer que no todo lo que fue merece continuar.

Soltar no es olvidar. Soltar es agradecer lo aprendido y elegir seguir adelante más liviana. Es entender que algunas personas, situaciones o sueños cumplieron su ciclo. Que insistir en cargar con ellos solo nos ancla al dolor, a la frustración o al estancamiento. Soltar es un acto de amor propio, una forma de decirme: merezco caminar sin tanto peso.

Este nuevo año me invita a reconciliarme conmigo misma. A dejar de exigirme perfección y empezar a ofrecerme comprensión. No quiero comenzar desde la presión de “tengo que cambiar”, sino desde la conciencia de “quiero crecer”. Hay una gran diferencia entre ambas. Crecer nace del deseo profundo de vivir con más coherencia, más paz y más verdad.

Fijar metas se vuelve entonces un acto de intención y no de obligación. Metas que no surgen de la comparación con otros, sino de lo que realmente necesito y deseo. Metas que respeten mis tiempos, mis procesos y mis límites. He entendido que no se trata de hacer más, sino de hacer mejor; de elegir lo que suma y dejar atrás lo que desgasta.

Comenzar de nuevo también significa darme permiso para equivocarme. Para entender que el camino no será lineal, que habrá días de avance y otros de pausa. Y que eso también está bien. La vida no exige perfección, exige presencia. Estar aquí, consciente, aprendiendo, creciendo, incluso cuando las cosas no salen como esperaba.

A veces creemos que los grandes cambios llegan con grandes decisiones, pero muchas veces comienzan con actos pequeños: elegir una conversación honesta, soltar un resentimiento, cambiar un hábito, decir “no”cuando es necesario, o decir “sí” cuando el corazón lo pide. Cada pequeño paso también es un comienzo.

He comprendido que comenzar de nuevo no es un evento, es una práctica. Ocurre cada vez que decido no quedarme atrapada en lo que fue, cada vez que elijo la esperanza en lugar del miedo, cada vez que confío en que todavía hay oportunidades esperando por mí. El nuevo año no trae magia por sí solo; la magia nace de cómo decido caminarlo.

Mi mensaje final es este: no tengas miedo de empezar otra vez. No importa cuántas veces sea necesario. La vida siempre ofrece nuevas oportunidades a quienes se atreven a soltar, a confiar y a avanzar con el corazón abierto. Que este nuevo año sea un espacio para crecer sin culpas, para soñar sin miedo y para vivir con más intención.

Porque mientras tengamos la valentía de comenzar de nuevo, siempre habrá un camino posible delante de nosotros. 🌱

 

Follow Us on Social Networks!

Síganos en las Redes Sociales

Latest news straight to your inbox!

Subscribase y manténgase informado
Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.
Secure, No spam.